Qué necesito para educar a un perro


Qué necesito para educar a un perro

Si existe un animal preferido para que nos haga compañía, ese es, sin duda, el perro. Posiblemente, todos hemos pensado alguna vez en tener uno como mascota, pero, muchas veces, no tenemos en cuenta que no es una tarea fácil. Por ello, para que ambos seáis plenamente felices, es necesario saber que es muy importante educarlo bien. En este sentido, os damos algunos consejos útiles sobre cómo educar a un perro.

Cómo educar a mi perro: paso a paso

Existen muchas técnicas para educar a tu mascota. Probablemente, las más comunes sean como educar a un perro a no ladrar o a no hacer sus necesidades en casa. Te explicamos cómo educar a tu mascota paso a paso.

También, suele preocuparnos la edad en la que empezamos a educarlo, aunque este hecho no es tan importante como en principio podría parecer. Sin embargo, sí es cierto que no es lo mismo educar a un perro adulto que controlar a un cachorro, por lo que también explicaremos las diferencias. Pero, ahora, empecemos por el principio.

Cómo educar a un cachorro para hacer sus necesidades

Educar a un cachorro con el objetivo de que haga sus necesidades en un lugar concreto es fundamental para evitar problemas en el futuro.

El momento ideal para educar a un perro a hacer sus necesidades es alrededor de las 8 semanas. Los pasos más importantes a seguir son los siguientes:

– Supervisión: resulta básico acompañar al cachorro al lugar donde quieres que haga sus necesidades con una frecuencia que se adapte a sus necesidades. No tienes que ser muy exigente, ya que tu mascota no tendrá un control voluntario total hasta que tenga entre cinco o seis meses.

– Anticipación: además de acompañarlo frecuentemente, es necesario que te anticipes a sus necesidades. El cachorro tendrá ganas de eliminar sus excrementos, sobre todo, después de dormir, de comer o de jugar, por lo que esos serán los momentos idóneos.

– Premio: cuando el cachorro acuda al lugar elegido, debes darle un premio. Sé efusivo en tu felicitación y, si quieres, añade un premio como recompensa.

– Por la noche: es bastante complicado que un cachorro aguante toda la noche sin hacer sus “cosas”. Por lo tanto, lo más recomendable es que habilites una zona con papel a la que pueda acceder cómodamente mientras duermes.

Además de todo esto, también es muy importante no recurrir al castigo como rutina, ya que, de este modo, únicamente provocarás confusión en tu perro.

Otro punto importante que debes tener en cuenta es a la hora de utilizar productos de limpieza. Respecto a esto, es indispensable no limpiar con lejía, ya que es un detergente amoniacal, y el orín contiene amoniaco, lo que puede provocar que nuestro cachorro quiera marcar la zona orinando también encima.

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Cómo educar a un perro adulto

Muchas personas creen que educar a un perro adulto adulto es difícil, pero, en realidad, no tiene por qué ser más complicado que guiar a un cachorro.

Si te has hecho cargo de tu mascota siendo adulta, los consejos anteriores y los que te damos a continuación pueden servirte igualmente, aunque, bien es cierto que, en algunos casos necesitarás algo más de paciencia, porque recuerda que educar a un perro no es tarea fácil, independientemente de su edad.

Cómo educar a un perro para que no ladre

Los ladridos pueden ser algo muy molesto. Controlarlos forma parte de tu responsabilidad como dueño, porque pueden resultar incómodos no solo para ti, sino también para tus vecinos. Por eso, a la hora de educar a un perro, es básico que conozcas los motivos por los que ladra.

Las principales causas del ladrido excesivo en perros son las siguientes:

– Estrés: suele darse cuando las necesidades de tu mascota no están cubiertas. El ladrido es una forma de comunicación, por lo que el perro ladrará si tiene algo que decir. Revisa que sus rutinas de paseo, alimentación y libertad estén completamente cubiertas. Es posible que también ladre si siente miedo, incomodidad o dolor, ya que buscará ser atendido.

– Ansiedad por separación: tu perro aprende de tus costumbres, por tanto, en cuanto ve que sales de casa, lo asocia con largos periodos de soledad y miedo. Muchos perros ladran de forma continuada hasta que sus dueños vuelven, tratando de reclamar su presencia. Otros, además, tienden a mordisquear muebles y objetos o incluso, realizar sus necesidades dentro de casa. Para combatir la ansiedad por separación, muchos dueños utilizan juguetes como los KONG o dejan prendas con su olor a disposición del animal para que sientan su presencia. También puede funcionar dejar grabaciones con tu voz mientras está solo.

– Frustración: tu mascota puede frustrarse si su espacio no está adaptado a sus necesidades y ladrará para mostrar su disconformidad. Si está encerrado o atado, no esperes que deje de ladrar a menos que hagas que se sienta cómodo con la situación.

– Mala socialización: si tu perro ladra a cualquier cosa que se mueva, y en especial, a otros perros, es probable que esté mal socializado. Si de cachorro no ha sido expuesto a ciertos estímulos, de adulto sentirá miedo e inquietud cuando esté frente a ellos. Esto es importante corregirlo desde pequeño, ya que de adulto es muy difícil. Si este es el caso, es muy recomendable que acudas a un adiestrador.

– Territorialidad: si tu compañero animal ladra cuando oye la puerta de casa, denota problemas de territorialidad. Si cesa tras haber inspeccionado al invitado, no debes preocuparte, ya que es una actitud normal en perros sanos. Sin embargo, si no acaba hasta que el invitado se marcha, es necesario corregir esta conducta para que tu mascota comprenda que la vivienda no es únicamente suya.

– Genética: es cierto, hay razas que ladran por naturaleza. En ellas, controlar el ladrido es una tarea mucho más minuciosa en el proceso de educar a un perro. Algunas de estas razas son el yorkshire terrier, el chihuahua, el fox terrier o el beagle, entre otros.

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Cómo adiestrar a un perro: soluciones de comportamiento

Una vez hayas detectado las causas, toca buscar una solución. A continuación, te enumeramos algunos trucos para evitar los ladridos de tu can:

– Bienestar: asegúrate de que tu mascota tenga comida, bebida, juguetes y un espacio confortable para moverse y descansar.

– Cansancio: un perro cansado es un perro equilibrado que no tendrá ganas de ladrar.

– Juguetes interactivos: rellenos de premios difíciles supondrán un reto y le mantendrán entretenido.

– Calmantes naturales para perros: se ha demostrado que el uso de feromonas caninas sintéticas, como Adaptil, ayudan a mantener a tu perro en calma. También existen complementos alimentarios 100% naturales que actúan como calmante natural pero sin atontarlos ni influir en su salud. Los tranquilizantes más recomendados son Calmatonine y Zylkene.

– Collares antiladridos: existen infinidad de modelos, pero, sin duda, te recomendamos los que funcionan por vibración. No causas ningún daño, sino que les sorprende y causan desconcierto, por lo que es una forma muy útil e indolora para educar a un perro para que no ladre.

En definitiva, es importante probar diferentes métodos hasta encontrar la técnica adecuada, ya que lo principal es que tanto tu mascota como tú seáis felices.

Cómo educar a un perro para que no muerda

Quizá es uno de los puntos más importantes. Muchos perros muerden porque sus dueños se lo permiten cuando son cachorros, sobre todo, mientras juegan con ellos. Esto puede derivar en que tu mascota termine teniendo problemas de agresividad, ya que los perros luchan continuamente por la jerarquía, queriendo demostrar quién es el líder de la manada.

Por tanto, cabe destacar que los cachorros necesitan mordisquear objetos para desarrollar sus dientes y encías. Así es como aprenden a morder.

Cuando los perros están en manada, son los adultos los que les enseñan a no morder, por lo que cuando están contigo, el líder de la manada eres tú y, por tanto, eres tú quien les debe reprender.

Educar a un perro para que sea tranquilo

Para garantizar largos momentos de calma, es también importante que proporciones a tu cachorro algún objeto para que mordisquee, teniendo en cuenta que no debe contener productos tóxicos y, a su vez, sea de un tamaño adecuado.

En este sentido, cada vez que muerda otra cosa distinta a su juguete, dile no de manera firme, quítale lo que está mordiendo y dale de nuevo su juguete. Deberás repetirlo varias veces hasta que lo aprenda.

También puedes emplear un gruñido, tal y como haría un perro adulto. Tu cachorro entenderá el mensaje mejor que si le gritas, ya que los chillidos los puede interpretar como ladridos de ansiedad y agravarás aún más el problema.

Por último, háblales en su idioma, puesto que es una manera de establecer una comunicación efectiva. Por eso, aunque pueda parecerte raro, verás que, tanto los gruñidos como los aullidos cortos, son muy efectivos para que el perro pare de morder, o para que cambie de actitud cuando se encuentre realizando una acción incorrecta o dañina.

No obstante, para evitar riesgos y dependiendo de la raza de tu perro, siempre estará bien que te plantees contratar un seguro para perros por si hubiese algún accidente.

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